Cataluña prohíbe los toros
Hoy es un día muy grande para los derechos de los animales. En Cataluña se han prohibido las corridas de toros.
Ya en Canarias estaban prohibidas desde hace algún tiempo. Y hoy con la subida de este escalón hemos conseguido avanzar en la lucha por los derechos de los animales.
Soy consciente de que detrás del revuelo que se ha montado, detrás de la propia votación positiva hay una estrategia política. Pero hoy no me importa que se hayan servido de nosotros, de los que luchamos por los animales, de los que sentimos un escalofrío por el cuerpo cuando vemos imágenes de maltrato animal, de los que lloramos de impotencia cuando la balanza de la justicia no se inclina hacia nuestro lado cuando debería hacerlo. No me importa porque me siento muy feliz. Porque nuestro esfuerzo de todo este tiempo se ve recompensado poco a poco. Morirán menos toros en manos de “valientes” y eso es lo que importa. Y por supuesto, esta decisión tomada en un Parlamento va a servir como precedente en otros muchos.
Durante este tiempo de lucha he encontrado a muchas personas que decían que si no fuera por las corridas de toros el Toro de Lidia no existiría. Pero yo no estoy de acuerdo con ellos y hay científicos que piensan como yo. El burro ya no es un animal que desempeña la labor de carga como hasta hace poco lo ha hecho y no por ello se ha extinguido. Es más, me atrevo a decir que si las personas relacionadas con el mundo del toreo permitieran que el toro de lidia se extinguiera por el simple hecho de que se prohibieran las corridas de toros, dejarían mucho que desear.
Quiero hacer referencia en estas líneas a profesionales importantes que han colaborado en esta lucha: un científico que ya apareció hace tiempo en mi blog en un artículo llamado “Todo lo real es pensable” y es Jorge Wagensberg. Ha sido un profesional muy importante en esta lucha porque ha demostrado con un zurrón lleno de artilugios utilizados en las corridas de toros, que el animal sufre sin ninguna duda. También lo han hecho otros muchos profesionales como el filósofo Jesús Mosterín, el etólogo Jordi Casamitjana, la escritora Espido Freire y otros muchos.
La lucha no ha acabado, ni mucho menos, pero hemos demostrado que tenemos argumentos suficientes y que estamos dispuestos a llegar hasta el final.
















