Reflexiona sobre si este es el reloj que quieres que marque nuestros días en la Tierra. Nuestros días y los de nuestros hijos.

Eso debe ser lo que le han aconsejado al Rey de España estos días durante su estancia en el hospital.

Pero para mi no es suficiente, la verdad. Decir: “Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir” para mi no cambia nada. Estoy de acuerdo con que algo había que decir o que hacer pero ¿Decir eso? Me ha creado una serie de dudas sobre ¿Qué es lo que siente realmente?, ¿En que considera él que se ha equivocado? Y ¿Qué no volverá a ocurrir?
Podría enumerar una serie de preguntas y respuestas sobre cada frase:
La escena del rey disculpándose me trae a la memoria una frase: “La diferencia entre un niño y un hombre es el precio de los juguetes”. En este caso me parecío ver a un niño pidiéndole perdón a una madre o a un padre; No vi a un Rey disculpándose por una gran metedura de pata.
Cierto es que no corren tiempo fáciles para la familia real y se encuentran en el punto de mira. ¿Qué irónica la expresión, verdad? “En el punto de mira”… Igual que el elefante de Botswana y todos aquellos animales que a través del punto de mira del rey han perdido la vida…
En fin Don Juan Carlos, permítame un consejo de una chica con mucho atrevimiento y temperamento: “Recapacite tranquilamente en un sillón cómodo, en soledad, sin asesores. Sólo usted y su conciencia. Respire hondo y piense qué ha ocurrido y sobre todo si se siente cómodo en la situación en la que se encuentra. Piense si es esa la vida que quiere llevar y si quiere seguir escribiendo los libros de historia de la época en la que estamos. Y lo más importante, decida por usted mismo. No deje que sean otros los que decidan su vida, ni marquen sus tiempos, ni pongan en su boca palabras que usted no quiere decir, ni paguen sus cuentas… Sea LIBRE. La libertad es lo mejor que se puede sentir en esta vida.”