Hola a todos
Quiero compartir con todos vosotros la felicidad que he sentido esta mañana en mi paseo con Lord. Ha sido una clase de adiestramiento modelo porque se ha portado como el mejor. Se emocionaba cada vez que yo le decía “Buen chico, muy bien” porque sabía que en ese momento llegaba a su boca su premio. Y yo también me emocionaba al ver con qué carita de felicidad buscaba el trocito de salchicha.
Como ya se va haciendo cada día más mayorcito pues le atraen cada vez más nuevos olores y sonidos de la calle. Ya le llaman la atención las perritas, la base de las farolas, papeleras, las bases de los troncos de los árboles que nos encontramos en las aceras, etc. Y en una de esas paradas a olisquear cualquier sustancia líquida o sólida que pudiera encontrar en dicho lugar pues decidió echar una “meadica”. !Y dicha evacuación fisiológica la realizó levantando la pata trasera izquierda! ¡No creo que haga falta describiros mi felicidad justo en ese momento! Los que me conocéis os imaginaréis mi sonrisa de oreja a oreja y lo nerviosa que me pongo en situaciones así, risa floja y demás gestos. Pues sí amigos, justo así me sentía.
Quiero aclarar el por qué de mi felicidad. Estaba tan contenta no por el hecho de que Lord haya levantado la pata, sino porque ese momento, ¡lo ha compartido conmigo! ¡Yo me encontraba con él justo en ese momento! Y para mí esa coincidencia ha sido fantástica. También los que me conocéis sabéis mi pasión por los canes por lo que podéis entender exactamente a qué me refiero con este post.
Aquí os dejo una foto de Lord que cada día crece, crece y crece ¡y pronto no sabremos quién saca a quién!
Parece increíble con lo chiquitín que era el 8 de enero de este mismo año…

Lord